¿Sabes qué pasa cuando comes pasta fría? ¡Te impresionará lo que sucede!

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¿Prefieres la pasta fría y sin remordimientos que la pasta caliente con culpa de ganar peso?

Uno de las preocupaciones más grandes de los amantes de la comida son los kilos de más que pueden ganar comiendo pasta. ¿Pero podría cambiar esto si se deja enfriar y luego se recalienta?

Lo cierto es que aún existen cosas acerca de la nutrición que sorprenden, pero existen experimentos con resultados verdaderamente inesperados. Probablemente estés familiarizado con la idea de que la pasta es un tipo de carbohidrato y que cuando es procesado por el organismo, se absorben como azúcar, lo que eleva el nivel de glucosa en la sangre.

La respuesta que da nuestro cuerpo a este aumento es el producir la hormona de la insulina para poder estabilizar la glucosa en la sangre a la brevedad posible, y la razón es que tenerla elevada con regularidad puede ser perjudicial para el organismo.

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¿Por qué nos da un hambre voraz?

El aumento rápido de la glucosa, seguido por una caída violenta, hace que la persona se sienta hambrienta poco tiempo de haber comido. Esto ocurre con alimentos que tienen dulces, como las tortas y casos como la papa, el arroz y el pan blanco.

Los nutricionistas y dietistas enfatizan en la importancia de consumir productos ricos en fibra, ya que, estos generan un incremento y una reducción mucho más gradual de los niveles de azúcar en la sangre.

¿Y si pudiésemos transformar las pastas, las papas o cualquier comida rica en almidón en un producto que el cuerpo procese como fibra? Al parecer si se puede.

Situación: Ganar – Ganar

El cocinar la pasta y luego dejarla enfriar cambia su estructura, transformándola en algo que actualmente se conoce como el “almidón resistente”. Una vez que cualquier tipo de comida que tenga fécula, como la pasta, y esta pasa por el calor y luego por el frío, se vuelve resistente a las enzimas de nuestro sistema digestivo que procesan los carbohidratos y liberan la glucosa en la sangre.

Según la Doctora Denise Robertson, de la Universidad de Surrey en el Reino Unido, si se prepara la pasta y luego se deja enfriar, el cuerpo la trata como algo parecido a la fibra, generando así un aumento menor en la glucosa que hay en la sangre. Además, es algo positivo para las bacterias buenas que se ubican en los intestinos y permite la absorción de menos calorías.

El Sabor

Uno de los problemas más obvios es que a muchas personas no les gustan las pastas frías. Pero, ¿Qué pasaría si se recalentara después de estar fría?

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Al realizarle esta pregunta a un grupo de científicos, estos respondieron que probablemente regresaría a su estado “no resistente” pero nadie había hecho la prueba.

Debido a esto, Chris Van Tulleken, medico graduado de la Universidad de Oxford en el Reino Unido, ayudo a recolectar voluntarios para realizar esta prueba. La misma tuvo una duración de tres días en total que se distribuyeron  en varias semanas. En cada ocasión debían ingerir pasta con el estómago vacío.

Los voluntarios se asignaron aleatoriamente para consumir pasta fría, caliente o recalentada en días diferentes. Adicionalmente, los voluntarios tenían que donar sangre cada 15 minutos por un periodo de 2 horas, para estudiar el proceso de la glucosa en la sangre a medida que digerían la comida.

Cuando el organismo procesa los carbohidratos, como lo son las papas, la glucosa se eleva en la sangre.

Resultado

Se creía que la pasta fría iba a ser más resistente que la recién cocida y por ende, el aumento de la glucosa en la sangre y la insulina ni iba a ser mucho; en efecto, así fue. Pero con el experimento se descubrió algo que no se esperaba: Un incremento mucho menor en el nivel de glucosa: Se detecto una reducción del 50%.

Este hallazgo sugiere que el recalentar la pasta la convierte en un almidón incluso más resistente, siendo un resultado extraordinario.

Sobras más saludables

La doctora Robertson, afirma que seguirá con la investigación y que será financiada por la Organización Diabetes UK.

La idea es determinar si, incluso sin realizar modificaciones el lo que se ingiere, añadiendo almidón resistente a ciertos alimentos, los niveles de glucosa en la sangre asociados con la diabetes mejoran.

Por su parte, para Van Tulleken, el descubrimiento es una medida que permite llevar un régimen alimenticio más saludable. “Una comida alta en carbohidratos puede transformarse en una más saludable, con fibra, sin necesidad de cambiar ni un solo ingrediente, únicamente la temperatura”, explica.

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